Saltar al contenido
PC 07 Sesión: 00:00
¡ATENCIÓN! Este sitio se ve mejor en Internet Explorer 6+ a resolución 1024×768. No recargues, estás perdiendo saldo.

los2000.com.ar

● EN VIVO Edición #47
» Bienvenido a los2000.com — nuevo texto sobre el walkman disponible » Suscribite al newsletter y recibí el PDF coleccionable » Edición #047 ya disponible · abril 2026 » Sorteamos 1 (un) casete virgen TDK D90 entre los nuevos suscriptores » Bienvenido a los2000.com — nuevo texto sobre el walkman disponible » Suscribite al newsletter y recibí el PDF coleccionable » Edición #047 ya disponible · abril 2026 » Sorteamos 1 (un) casete virgen TDK D90 entre los nuevos suscriptores
PORTADA Internet · Edición #047

Qué era GeoCities y cómo armábamos nuestra primera web

Barrios temáticos, GIFs animados y fondos estrellados. Cómo funcionaba GeoCities, por qué Yahoo! pagó $3.570 millones por él y cómo lo mató.

Por Facundo Alvarez 8 min
Mock de una página personal de GeoCities con fondo estrellado azul oscuro, cartel amarillo de 'Under Construction', contador de visitas en verde fosforescente, webring al pie y una etiqueta diagonal marcando el barrio 'SiliconValley' con el lote 4287

Fig. 01 — Mock de una página personal de GeoCities con fondo estrellado azul oscuro, cartel amarillo de 'Under Construction', contador de visitas en verde fosforescente, webring al pie y una etiqueta diagonal marcando el barrio 'SiliconValley' con el lote 4287

TL;DR — GeoCities fue el primer servicio masivo que te regalaba espacio gratis para armar tu propia página web. Funcionó entre 1994 y 2009, llegó a tener 38 millones de páginas, y organizaba a los usuarios en barrios temáticos con nombres como SiliconValley, Hollywood o Area51. Yahoo! lo compró en 1999 por $3.570 millones y lo cerró diez años después. Fue la prehistoria de todo lo que hoy llamamos red social.

Si tenés menos de 20 años, nunca tuviste que pensar dónde vivía tu foto de perfil. Existe en Instagram y listo. En los 2000 no existía eso. Si querías poner algo tuyo en internet — fotos, texto, lo que sea — alguien tenía que darte un pedacito de servidor donde alojarlo. Y el servicio que se inventó para resolver eso, y que lo hizo masivo, se llamaba GeoCities.

Aclaro algo de entrada: yo nunca tuve una cuenta en GeoCities. En Argentina, donde crecí, la fiebre de la web personal llegó más tarde y de forma más rara — saltamos casi directo a Fotolog sin pasar por el ritual de armar una homepage con HTML. Pero entré a cientos de páginas GeoCities en cibercafés de La Plata, y esas páginas son parte de cómo entendí qué era la web. Este artículo está escrito desde esa perspectiva: la del visitante, no la del dueño del lote.

¿Qué era GeoCities exactamente?

GeoCities era un servicio de hosting gratuito para páginas web personales, fundado en 1994 por David Bohnett bajo el nombre original Beverly Hills Internet. Te registrabas, elegías un nombre de usuario, y te daba entre 2 y 15 megabytes de espacio en un servidor para subir los archivos HTML, imágenes y MIDI de tu web. Era gratis, sin contrato, sin dominio propio.

Cómo funcionaba: los barrios temáticos

La idea distintiva de GeoCities — lo que lo hizo memorable — fue organizar a los usuarios en neighborhoods (barrios) temáticos, cada uno con su propia dirección URL. No elegías el nombre de tu sitio libremente: elegías un barrio acorde al tema, y dentro del barrio te daban un lote numerado.

Los barrios más famosos:

  • SiliconValley — tecnología, PCs, programación
  • Hollywood — cine y TV
  • Area51 — ciencia ficción, UFOs, paranormal
  • HotSprings — salud y bienestar
  • Athens — educación, filosofía, literatura
  • Heartland — familia, mascotas, estilo de vida
  • SunsetStrip — música rock, alternativa
  • TimesSquare — videojuegos
  • WallStreet — finanzas, negocios

Tu URL terminaba con forma tipo geocities.com/SiliconValley/4287. El número era el lote asignado por orden de llegada. Cuanto más bajo el número, más veterano eras. Los lotes de 3 dígitos eran casi míticos.

Más tarde, cuando Yahoo! compró la empresa, agregó la opción de tener geocities.com/tu_usuario/ sin barrio — pero los veteranos se aferraron a sus lotes numerados como quien se aferra a un barrio de toda la vida.

El kit estético de GeoCities

Abrir una página promedio de GeoCities era una experiencia sensorial muy específica. Había como siete elementos canónicos que aparecían en casi todas:

  1. Fondo tileado — una imagen pequeña (estrellas sobre negro, nubes, mármol, tela escocesa) que se repetía hasta llenar la pantalla. Siempre con suficiente contraste para arruinarte la lectura del texto.
  2. Título en WordArt — letras coloridas con sombra y bordes metálicos, hechas en Microsoft Paint o generadas online.
  3. Cartel de “Under Construction” — un GIF animado de un obrero con casco amarillo cavando, o una señal naranja de tránsito. Aparecía incluso en páginas “terminadas”. Era un accesorio estético, no un mensaje real.
  4. Contador de visitas — un widget externo (hitcounter.com, muy común) que mostraba cuántas veces habían entrado. Empezabas en 1 y la cifra subía dolorosamente despacio.
  5. Música MIDI de fondo — un archivo .mid que sonaba apenas la página cargaba, sin aviso, sin botón para silenciarlo. Canciones pop reducidas a una síntesis de piano de juguete. Cuando abrías 5 pestañas sonaban cinco cosas al mismo tiempo.
  6. Marquee y blink — etiquetas HTML <marquee> que hacían el texto deslizarse horizontalmente, y <blink> que lo hacía parpadear. Hoy los navegadores ya no las soportan, pero en 2001 eran el equivalente al filtro de TikTok: todo el mundo abusaba.
  7. Webring — una banda al pie de página con links anterior / siguiente / aleatorio que te llevaban a otra página GeoCities del mismo tema. El webring era la versión primitiva del algoritmo de descubrimiento.

“Una página GeoCities en 2001 era ilegible, caótica, con música no pedida, texto parpadeando y GIFs girando. Pero cada una tenía a una persona real detrás eligiendo cada uno de esos elementos horribles. Había intención. Hoy lo que genera Instagram es más limpio y más vacío.”

El editor WYSIWYG vs el HTML crudo

GeoCities te daba dos formas de construir tu página, y elegías según qué tan nerd eras:

Modo fácil: PageBuilder

Un editor tipo Microsoft Word dentro del navegador, donde arrastrabas elementos, escribías texto, y elegías colores con un selector. Te generaba el HTML sin que lo vieras. Limitación: todas las páginas hechas así se parecían porque el editor ofrecía plantillas fijas.

Modo nerd: HTML directo

Te abría un cuadro de texto enorme donde escribías HTML a mano. Así aparecían las páginas raras, creativas, ilegibles y gloriosas que hicieron famoso al servicio. Una generación entera de gente que hoy programa web aprendió abriendo “ver código fuente” en páginas ajenas y copiando lo que había adentro.

Mucha gente arrancaba en modo fácil, a los dos meses estaba toqueteando el HTML, a los seis había descubierto CSS. No hubo curso, no hubo bootcamp, no hubo Udemy. Hubo una cuenta gratuita en GeoCities y el botón “ver código fuente” de Netscape. Ese era el pipeline no-oficial de formación de programadores web en los 2000.

Los tamaños prohibitivos

El espacio inicial por usuario era de 2 MB. Después lo subieron a 15 MB. Suena a nada — y lo era. Una sola foto de móvil actual pesa más que eso. Pero en 1999 era suficiente porque:

  • Las imágenes se subían en JPEG de 30-80 KB.
  • Los GIFs animados pesaban 2-10 KB.
  • El HTML puro ocupaba centavos de KB.
  • Los MIDI eran 20-60 KB mientras un MP3 equivalente pesaba 10 veces más.

El truco que usaban todos los veteranos era tener varias cuentas en distintos barrios para multiplicar el espacio. Tu página principal vivía en un lote, pero las fotos pesadas las alojabas en una cuenta separada en otro barrio y las linkeabas desde ahí. Contra los términos y condiciones, pero nadie revisaba.

Cuánto costaba (spoiler: cero)

GeoCities era 100% gratuito para usuarios normales. ¿Cómo ganaban plata? Tres vías:

  1. Banners publicitarios obligatorios — todas las páginas gratis mostraban un rectángulo de publicidad de GeoCities arriba o al costado. No lo podías sacar.
  2. Cuenta Plus de pago — por unos $4,95 al mes conseguías más espacio, un dominio propio, y podías sacar los banners. Casi nadie la pagaba.
  3. Datos demográficos — al registrarte te pedían edad, género, intereses, país. Eso se empaquetaba y se vendía a anunciantes. Fue uno de los primeros modelos de “gratis a cambio de datos”, muchos años antes de que Facebook normalizara la idea.

La compra por Yahoo! y el principio del fin

En enero de 1999, Yahoo! compró GeoCities por $3.570 millones de dólares en acciones. Fue una de las operaciones más caras de la burbuja puntocom.

Casi inmediatamente, Yahoo! cambió los términos de servicio y se declaró dueña de todo el contenido subido por los usuarios. Hubo una protesta masiva, campañas de “páginas negras en solidaridad” donde miles de sitios se pusieron de luto, y Yahoo! tuvo que dar marcha atrás en semanas. Pero la confianza quedó rota. Fue probablemente la primera rebelión colectiva de usuarios contra una decisión corporativa en internet.

Después de eso vinieron las integraciones forzadas: para seguir usando GeoCities tenías que tener Yahoo! ID, las URLs pasaron a ser geocities.yahoo.com/tu_usuario/, los perfiles se fusionaron con Yahoo! Profiles, y los barrios temáticos perdieron importancia. El servicio se fue convirtiendo en una extensión aburrida del ecosistema Yahoo!, no en el experimento raro que había sido.

El cierre de 2009 y el rescate

Yahoo! anunció el 23 de abril de 2009 que iba a cerrar GeoCities el 26 de octubre de 2009. Seis meses de aviso para que 38 millones de páginas desaparecieran.

Reaccionó un grupo de voluntarios llamado Archive Team, liderado por Jason Scott, que en esos seis meses intentó descargar el servicio entero antes del apagón. Lograron rescatar aproximadamente 1 TB de datos — una fracción del total, pero suficiente para preservar la estética y la memoria. Ese archivo todavía existe y se puede navegar. El proyecto One Terabyte of Kilobyte Age lo recorre y publica capturas en Tumblr desde 2011.

La versión japonesa, GeoCities Japan, sobrevivió 10 años más. Yahoo! Japón la cerró recién en marzo de 2019. Fue el último respiro del servicio antes de apagarse del todo.

En Argentina y Latam fue distinto

Vale aclarar algo que los artículos en inglés nunca mencionan: en Latinoamérica GeoCities fue más un lugar que se visitaba que un lugar donde se vivía. Razones concretas:

  • La conexión no daba. Subir una página entera por módem 56k compartido con el teléfono de la casa era una tortura. Muchos lo intentaron y se dieron por vencidos a los dos días.
  • El inglés fue una barrera. El PageBuilder y las ayudas estaban en inglés. En 2001 eso alcanzaba para frenar a mucha gente.
  • Fotolog nos atrapó antes. Cuando en 2002-2003 Fotolog empezó a pegar fuerte en Argentina, Chile y Uruguay, ofrecía una sola foto diaria + comentarios. Muchísima menos fricción que armar HTML. Una generación entera de latinos aterrizó directo en Fotolog sin pasar por GeoCities y se quedó ahí hasta 2010.
  • Los alternativos también pesaban. Los que sí armaron web personal en Argentina muchas veces eligieron AngelFire, Tripod o Lycos Tripod en vez de GeoCities, porque circulaban más por acá. No hay estadísticas confiables de quién ganó entre esos cuatro en Latam.

Si sos español y pasaste por GeoCities, probablemente recuerdes la experiencia de adentro. Si sos argentino, mexicano o chileno de mi edad, es más probable que recuerdes entrar a páginas ajenas — en un ciber, en la PC de un primo mayor — que haber tenido la tuya propia.

Lo que perdimos

  • El espacio personal como espacio propio. En GeoCities vos decidías qué color de fondo, qué orden de elementos, qué diseño horrible. En Instagram decide Instagram y vos ponés la foto dentro del molde.
  • La asimetría del descubrimiento. El webring te llevaba a páginas absolutamente ajenas a tu círculo. Hoy los algoritmos te muestran más de lo mismo que ya consumís. El descubrimiento de los 2000 era más raro, más accidentado, más interesante.
  • La fricción como filtro. Armar una página costaba horas de HTML. Por eso solo hacía web personal la gente que tenía algo que decir. Hoy cualquiera publica sin fricción y eso no es necesariamente mejor.

Lo que ganamos

  • Herramientas que no te obligan a aprender HTML. Que te puedas abrir una cuenta de Instagram en 30 segundos es mejor que pasarse una tarde peleando con etiquetas mal cerradas.
  • Archivos estables. Las redes modernas no desaparecen así como así. GeoCities se murió y se llevó millones de páginas. Instagram puede desaparecer mañana también, pero mientras dure, al menos tus posts no pesan 30 KB en un servidor con fecha de vencimiento.
  • Velocidad. En GeoCities una página tardaba 20 segundos en cargar por culpa del MIDI, el contador, los GIFs animados. Hoy todo carga en uno o dos. La web mejoró.

Los problemas nuevos que no teníamos

En GeoCities cada página era un territorio propio. Hoy las plataformas sociales te dan un molde con límites invisibles y cambian las reglas sin avisarte. Algunos ejemplos:

  • Antes el feo era tuyo. Una página GeoCities era horrible pero era de quien la armó. Hoy un perfil de Instagram también puede ser feo, pero el feo es producto del diseño de Instagram, no del usuario. Perdimos autoría del caos.
  • Antes no había algoritmo decidiendo qué se ve. En el webring, el orden era aleatorio o cronológico. Hoy un algoritmo opaco decide quién ve tu post y quién no. La plataforma medió todo.
  • Antes cerrar tu página era tu decisión. Hoy tu cuenta puede ser suspendida, shadow-banneada, o borrada por decisión automática sin apelación real.

Spoiler para la Gen Z que llegó hasta acá

Hoy hay un pequeño movimiento de gente volviendo a hacer páginas personales manuales con HTML crudo, alojadas en servicios como Neocities (literalmente el sucesor espiritual de GeoCities, fundado en 2013 por Kyle Drake con el mismo espíritu) o en GitHub Pages.

Son páginas que cargan en 0,3 segundos, que no tienen cookies de rastreo, que no tienen algoritmo que decida nada, y que te pertenecen en un sentido que Instagram no entiende.

Si alguna vez te preguntaste por qué las redes sociales te dan esa sensación sutil de estar atrapado en un shopping, la respuesta tiene que ver con esto: porque reemplazamos barrios raros hechos por personas por un shopping pulido hecho por anunciantes. Y cuando la gente habla de “la vieja internet” con nostalgia, muchas veces está hablando, sin saberlo, de GeoCities.


Relacionado: por qué el módem 56k hacía ese ruido — sin él, GeoCities habría sido impensable. Y qué eran las cadenas de mail + qué era un emoticono completan el tríptico de la comunicación informal de esa década.

Fuentes consultadas

Compartir: X WhatsApp Threads

Firmá el guestbook

~marian_94 hace 2 min

yo tenía el walkman azul semi-transparente, ese que se le veían los engranajes. lloré leyendo este artículo. gracias.

~djcombo hace 14 min

el tema de los 45 minutos es REAL. el acto de elegir qué merece estar en la cinta era lo más parecido a hacer un disco propio.

~~invitado hace 1 h

¿se puede conseguir la revista en papel? en mi ciudad no llega.

Próximamente: firmá el guestbook

También en este número —